Las barras van más allá del fútbol

las barras van más allá del fútbol

Fotografía: Brian Camilo Rodríguez

Cuando se habla de barras bravas se suele pensar inmediatamente en actos violentos y fanáticos desadaptados, pero las barras van más allá del fútbol. Entre 2008 y 2019, último año en el que se disputó la Liga Bet Play con asistencia, la policía reportó 149 muertes asociadas a partidos de fútbol en el país.

Las rivalidades entre algunos fans de los clubes son muy grandes y se han extendido fuera de los límites de los estadios, tanto así que entre hinchas de los equipos favoritos de Colombia: el América y el Cali, Santa Fe y Millonarios y Nacional y Medellín, se han asesinado por los colores de la camiseta que lleva el otro. A pesar de los planes llevados a cabo por la Policía Nacional desde el 2013, que incluyen presencia del ESMAD en la mayoría de los encuentros y la ubicación de oficiales en la zona que separa a ambos bandos en las tribunas, la situación no ha tenido una mejoría notable.

Miembros de distintas barras bravas se han visto implicados en delitos de menor y mayor gravedad como porte ilegal de armas, expendio de sustancias ilícitas, robo a locales comerciales, lesiones personales, daños al sistema de transporte y en el caso de Bogotá, “colatones” masivas a Transmilenio. Sin embargo, en ese escenario problema existen también algunas barras que luchan por la celebración pacífica del fútbol y la competencia en paz. Tal es el caso del grupo conocido como La comunidad Santafereña.

El primer campeón

El club Independiente Santa Fe fue fundado en 1941 por algunos egresados del Gimnasio Moderno en el famoso Café Pasaje del centro de Bogotá. Desde entonces ha sido un equipo de éxitos. Se coronó como primer campeón del torneo de fútbol colombiano celebrado en 1948 y cosechó numerosos títulos de ahí en adelante.

A pesar de haber tenido una enorme sequía desde 1975, en 2012 rompió la maldición de 37 años y consiguió su séptima estrella. En ese momento inició una nueva seguidilla de triunfos para el equipo, que tuvo su punto máximo en la obtención de la Copa Sudamericana en el 2015, torneo que ningún otro equipo colombiano ha ganado hasta el día de hoy.

Santa Fe cuenta en su palmarés con 17 títulos oficiales, que lo ubican en la tercera posición histórica del FPC (Fútbol Profesional Colombiano). Por estas razones el club cuenta con una nutrida base de miles de aficionados en Bogotá y el resto del país, dentro de la que se han formado, naturalmente, muchas barras.

Las barras del rojo capitalino

Las barras de Santa Fe pueden dividirse en dos grupos: las populares y las tradicionales. Las barras populares se ubican en las localidades norte y sur del estadio Nemesio Camacho el Campín, mientras que las tradicionales apoyan al equipo desde las tribunas occidental y oriental. La diferencia principal que tienen es que las barras tradicionales se rigen por un ideal de respeto y orden, mientras que las populares no tienen una filosofía tan marcada en ese sentido.

El Campín hinchas Santa Fe
Fotografía: Brian Camilo Rodríguez

Tal como se ve reflejado en la barra 25 de Independiente Santa Fe, la cual fue pionera en el barrismo del país. Fundada en 1970 en medio de una fiesta por el cumpleaños de Francisco Roa. Uno de sus fundadores.

Entre los asistentes a la fiesta había amigos y familiares de Roa, quienes por la afición que sentían hacia el equipo decidieron comprar 25 boletas para apoyar y ver jugar “al rojo”. Ese mismo día se jugaba el clásico capitalino entre Santa Fe y Millonarios. Es por esa razón que la barra recibió ese nombre. Fueron 25 las personas que estuvieron presentes en ese clásico.

Desde entonces, la barra se ubica en la tribuna oriental del Campín en todos los partidos, en donde alientan al equipo durante sus juegos, y también en donde nació el famoso Ta,ta,tá!. Un sonido icónico que siempre está presente durante los partidos de Santa Fe, llenando de alegría y energía a los demás hinchas y marcando el inicio de la fiesta del fútbol.

La comunidad santafereña

Hace 16 años se fundó un gremio conocido como “La comunidad Santafereña”, que reúne a todas las barras tradicionales, aproximadamente veinticuatro cada año. Su función es dejar en alto el nombre de Santa Fe y son la única organización oficial reconocida por el equipo.  En líneas generales, son un grupo de barras pacíficas con personas de todas las edades que promueven un ambiente familiar y el buen comportamiento con relación al fútbol como se vivía el siglo XX, cuando era común que los padres llevaran a sus hijos al estadio los domingos.

Lea también: Barras bravas: amor, furor y gloria

Su visión se basa en dos ejes fundamentales: el respeto y la convivencia. Curiosamente, reciben poca atención y ayuda monetaria de las instituciones, ya que no protagonizan acontecimientos de violencia o escándalos, las miradas siempre están sobre las barras más conflictivas para intervenir con fines sociales.

La Guardia Albirroja es la barra más popular del mismo Santa Fe, Su creación se remonta al año 1997, cuando unos hinchas de la tribuna oriental “Santa Fe de Bogotá” tuvieron diferencias con otros hinchas, lo que los llevaría a construir una nueva barra. Es la barra que recibe más apoyo institucional por parte del equipo en ese sentido. Por tal razón, su financiamiento se da con aportes que los miembros realizan voluntariamente.

Hinchas de Santa Fe Bogotá
Fotografía: Brian Camilo Rodríguez

En general la comunidad Santafereña y sus barras no son muy reconocidas por el público, ya que hacen, principalmente, de actividades sociales sin divulgación mediática. Según Rafael Rubiano, miembro fundador y líder de la organización, la gente los conecta inmediatamente con las barras populares que, a su vez, asocian con violencia. A causa de eso advierte que la opinión que se tiene sobre ellos es a veces desfavorable por simple prejuicio.

Las actividades de la comunidad consisten en apoyar al club con coreografías, despliegues de banderas y cánticos. También en organizar fiestas y recibimientos en el estadio y las sedes de concentración.

Además, también se encargan de gestionar una fundación que facilita el acceso a jóvenes en difíciles condiciones a programas del SENA, coordina donaciones de alimentos y cubre gastos médicos de algunos niños. El pasado año 2020 la comunidad Santafereña organizó una entrega de regalos en un barrio del sur de Bogotá y desde hace un tiempo lleva realizando actividades de recreación en un par de zonas.

Con respecto al funcionamiento de la organización, la toma de decisiones se hace teniendo en cuenta las ideas y opiniones de todas las barras. Labor que a veces no resulta tan sencilla de acuerdo con Rafael Rubiano quien; sin embargo, hace énfasis en que siempre se busca llegar a consensos. Con relación a las barras en sí, para que puedan integrarse a la organización y ser reconocidas deben contar con un mínimo de 15 personas. Desde el momento en el que se unan al gremio son libres de hacer las actividades particulares que quieran.

Las barras tradicionales de la comunidad Santafereña han reducido significativamente sus actividades a causa de la covid-19. Actualmente, hacen juntas ocasionales por zoom y un pequeño número de miembros instala banderas en el estadio cada vez que juega el equipo de local a puerta cerrada.

A continuación, Rafael nos comparte un poco de lo que se tenía planeado para el retorno a las canchas y de la situación actual respecto a lo dicho.

Los hinchas están ansiosos y no pueden esperar el momento de regresar al estadio a vivir la pasión del fútbol colombiano. Mientras eso sucede, la comunidad seguirá su buena labor comunitaria, dejando en alto el nombre del club y defendiendo la idea de un fútbol en paz.

Por: Juan Camilo Carbonell, Pablo Gaitán, Santiago Cormane